
EL TRONO DEL DRAGÓN
“Llega un día en que dejas de luchar con el Dragón y descubres que siempre has sido él.”
Después de cada espiral descubres que el camino nunca buscó convertirte en alguien diferente. Siempre buscó devolverte a ti. Entonces dejas de vivir reaccionando a las circunstancias y comienzas a responder desde tu presencia. Ya no necesitas controlar la vida para sentirte seguro. Aprendes a confiar en ella y en la capacidad que has despertado para caminarla.
El Trono del Dragón representa esa autoridad interior que nace de la experiencia. No necesita demostrar su fuerza, porque sabe quién es. No necesita vencer a la vida, porque ha aprendido a crear con ella. El dragón ya no es una fuerza que debes dominar; es la potencia que despierta cuando tu cuerpo, tu corazón y tu espíritu vuelven a caminar como uno solo.
La soberanía no significa que desaparezcan las tormentas. Significa que has aprendido a permanecer en tu centro incluso cuando ellas llegan. Que puedes atravesar el dolor sin dejar de amar la vida. Que puedes sentir miedo sin dejar de crear. Que puedes disfrutar profundamente el hecho de estar vivo, incluso en medio de los cambios, porque descubriste que la vida nunca dejó de sostenerte.
¿Cómo elegirías vivir si supieras que la vida desea disfrutarse a través de ti?
Este movimiento del camino despertará cuando llegue su momento.
¿Llegaste aquí por primera vez?
Comienza por el Umbral.