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Cuando el servicio abre el canal: cierre y apertura de las tríadas de sacerdotisas

Este fin de semana vivimos algo profundamente hermoso en el Norte Argentino: el cierre y apertura del proceso de tres tríadas de sacerdotisas, un trabajo que se desplegó durante el último mes y medio y que culminó anclando información, memoria y luz en una pareja sagrada, y en todas las mujeres y hombres que sostuvimos el proceso.

Nada de esto hubiera sido posible sin Judith y Mario, quienes nos convocaron, nos guiaron y nos sostuvieron con amor, presencia y claridad. A ellos, mi gratitud infinita.

Aunque físicamente estuvimos allí quienes hicimos parte del círculo, sentí con total claridad algo esencial: lo que se mueve en estos espacios no pertenece solo a quienes están presentes.
Cuando la luz se ancla, lo hace para todos.

Por eso dejo este registro. Para abrir la puerta de lo vivido y permitir que esa vibración continúe expandiéndose.

Si quieres ver parte de lo que compartimos, la grabación del encuentro está disponible en:
👉 https://www.instagram.com/p/DRtFQWVjCiY/


Lo que comprendí en este proceso

En estos días, mi cuerpo, mi corazón y mi alma integraron comprensiones que siento importante compartir:

✨ Cuando una mujer o un hombre se pone al servicio, el canal se multiplica.
✨ Juntas y juntos somos más fuertes.
✨ La sanación se potencia cuando nos tejemos en comunidad.
✨ Los dones se abren cuando se comparten sin miedo.
✨ La vida devuelve multiplicado todo lo que se entrega desde el amor.

Pero hay algo que quedó grabado más allá de las palabras, directamente en el cuerpo:

La única diferencia entre una mujer convencional y una sacerdotisa,
entre un hombre común y un hombre sagrado,
es la valentía de ponerse al servicio del amor.

Nada más.
No son títulos.
No son rituales externos.

Es presencia.
Es entrega.
Es corazón disponible.


Expandir la luz

Este proceso ya fue compartido.
Ya se ancló.
Ya se entregó a la Tierra.

Y ahora, lo que siento con claridad es el llamado a expandir los códigos de luz hacia la comunidad que camina conmigo, hacia quienes resuenan, hacia quienes sienten este tiempo de transición y apertura.

Por eso, este mes se abrió una secuencia de fechas simbólicas que acompañan este movimiento:

  • 8 de diciembre — El Manto de la Virgen: despertar de la sacerdotisa y el hombre sagrado
  • 12 de diciembre — Portal 12:12: los 12 días que conducen hacia Navidad
  • 21 de diciembre — Solsticio: encender el fuego interior
  • 24 de diciembre — Renacer a la divinidad encarnada que somos

Más que eventos, son portales de conciencia, momentos para recordar nuestra luz y habitarla con mayor presencia.


Una comprensión final

De todo este proceso queda en mí una verdad simple, luminosa y profunda:

✨ El camino es el amor.
✨ El orden nace del amor.
✨ La abundancia florece desde el amor.
✨ La nueva humanidad se construye respondiendo desde el amor.

La frase que me ha acompañado durante años vuelve hoy como brújula viva:

¿Y esto… cómo lo haría el amor?

Ahí está siempre la respuesta.
Ahí comienza, una y otra vez, el nuevo ciclo.

Con verdad y corazón,
Cata

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